Menu
Reflexiones

Era una tarde nublada y fría, y dos niños patinaban en un lago congelado. De repente el hielo se
quebró y uno de ellos cayó, quedando preso en la hendidura que se formó. El otro, viendo que su
amigo no podía salir y que se estaba congelando, se sacó uno de los patines y comenzó a golpear el
hielo con todas sus fuerzas, consiguiendo por fin quebrarlo y liberar a su amigo.

Cuando los bomberos llegaron al lugar y viendo lo que había pasado, le preguntaron al chico:
“¿Cómo conseguiste hacer eso? ¡Es imposible que hayas conseguido quebrar el hielo siendo tan
chico, y teniendo las manos tan frágiles!”. En ese momento, una persona, que pasaba por ahí,
comentó: “Yo sé cómo lo consiguió”. Todos le preguntaron: “¿Nos puede decir cómo?”, él
contestó: “Es simple... no había nadie a su alrededor para decirle que no seria capaz”.

Dios no elige a los capacitados, capacita a los elegidos.

Fuente: Pastoral Juvenil Mty.